Este puente he pasado dos dias en Sevilla, en casa de un matrimonio amigo. Él y yo somos amigos desde la infancia. Lo más curioso es que somos amigos de verano, ya que coincidíamos sólo en época estival, y es que su familia veraneaba aquí en Torremolinos. Hace ya tiempo que su familia tuvo que vender el apartamento pero nuestra amistad ha perdurado firme aunque nos vemos mucho menos. Él y su mujer suelen venir a Málaga a pasar algunos días en algunos de los períodos vacacionales casi todos los años. Yo suelo ir mucho menos a Sevilla. Siempre nos llamamos dos o tres veces al año para saber el uno del otro. ¿Por qué cuento todo esto? Pues siempre que nos juntamos hablamos de fútbol y esta vez hacía poco tiempo del Sevilla - Málaga (empate a 2). Muchísimas veces hemos hablado de lo estúpido del comportamiento de las aficiones en estos partidos y él siempre me pregunta ¿por qué en Málaga se tiene tanto odio a Sevilla? Nunca he podido responderle. La verdad es que no lo sé. Suele decirse que es que los sevillanos son muy chulos y debe ser que ninguno de los que lo dice conoce a mi amigo y sus hermanos que son una personas encantadoras. Lo mismo que sus amiguetes del barrio a los cuales tuve la suerte de conocer en un par de visitas en mi juventud.
Sevillanos chulos seguro que los hay, al igual que malagueños, catalanes y madrileños. La procedencia no hace a la persona porque si no en Málaga seríamos todos kinkis ¿no?, y hombre, a mi me gustan los chichos, estopa y el barrio, y es más tengo un pendiente en la oreja izquierda, pero no me considero un kinki y me molestaría si alguien lo pensase.
He estado en Sevilla y, como ciudad, nos pega 20 vueltas, ya que es muchísimo más grande, con más monumentos artísticos y con unas avenidas que ya querríamos aquí. He estado en la feria y no es ni mejor ni peor, es diferente y me lo pasé de puta madre. Además no escuché a ningún sevillano gritando puta Málaga, lo cual me convence que para pasárselo bien no hay que acordarse del vecino para nada, ya que hay que disfrutar de lo que se tiene. También he estado en un partido Málaga vs Sevilla y me dio vergüenza ajena al ver como le llovían toda clase de objetos al jugador sevillista que iba a lanzar un córner en la Rosaleda. Sobre todo porque el fútbol no nos da de comer a ninguno de los abonados o aficionados.
En definitiva, no tiene sentido ninguna polémica entre ciudades y menos siendo de la misma comunidad autónoma. Si todos pensásemos igual quizás nos iría mejor.
Menos mal que a mi, digan lo que digan, siempre me quedará mi amigo.
me encanta profe todas tus historias.de javi 4b
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